Tempura de verduras

Todos sabemos que no conviene abusar de las frituras en una dieta sana… pero de vez en cuando es un placer disfrutar de una como la que os traigo hoy: una tempura de verduras.
La tempura es un tipo de rebozado japonés que realmente tiene sus orígenes en los misioneros españoles y portugueses que llevaron hasta allí esta costumbre de rebozar y freír los alimentos. Evidentemente, en Japón esta fritura tuvo su propia evolución y hoy en día podemos decir que no tiene nada que ver una tempura con un rebozado clásico español.

La tempura es un rebozado irregular, fino y muy crujiente. Los alimentos se sumergen en una mezcla líquida del rebozado y después se fríen. Este liquido no debe cubrir los alimentos de manera uniforme, sino que formará una especie de encaje alrededor del producto cocinado.

La mezcla del rebozado tiene sus peculiaridades: el líquido debe estar lo más frío posible (generalmente se utiliza agua helada e incluso hielo), las harinas utilizadas no se deben batir demasiado para evitar que se desarrolle el gluten, así que la mezcla quedará algo grumosa y poco uniforme y la mezcla no se preparará con antelación para evitar que las harinas se hidraten en exceso.

Si buscáis recetas de tempura comprobaréis que existen mil variaciones; supongo que será algo así como la tortilla de patatas, que se hace de una forma ligeramente diferente en cada casa.

Las harinas más habituales para tempura son las de trigo, maíz o arroz -y todas las combinaciones posibles entre ellas-. Hay quien prepara la mezcla sólo con agua y hay quien agrega una proporción de alcohol para conseguir un rebozado todavía más crujiente (el alcohol se evapora rápido al entrar en contacto con el aceite caliente y evita que la masa absorba un exceso de grasa).

Además, hay un pequeño detalle en la elaboración, y es que una vez que el alimento rebozado está en el aceite friéndose, se le suelen verter por encima hilos de la mezcla del rebozado, de forma que se formen “barbas” alrededor del alimento y el resultado final sea todavía más impresionante.

Yo os presento mi versión que no os diré que me la haya revelado ningún gurú japonés, sino que es fruto de la investigación y mucho ensayo-error. En este caso la utilizo para rebozar tirabeques, pimientos de Padrón, pimiento rojo, zanahoria y champiñones Portobello, pero la podéis utilizar para casi cualquier alimento: langostinos, gambas, sepia, calamares, col rizada, nabo, cabalacín, berenjena…

Ingredientes:

60g de harina de trigo
60g de harina refinada de maíz (tipo Maizena)
1 yema de huevo
100mL de agua helada
100mL de vodka
5g de azúcar
5g de sal

Aceite para freír

Preparación:

Peparamos los alimentos que queramos rebozar: Los lavamos, limpiamos y troceamos en tamaños regulares. Reservamos.

En un recipiente mezclamos todos los ingredientes del rebozado evitando batir demasiado. No importa si quedan grumos. Como truco os diré que cuanto más fríos estén los líquidos, más espesa quedará la mezcla. Podéis incluso añadir unos hielos al líquido.

Ponemos el aceite al fuego. Para comprobar la temperatura vertemos unas gotas del rebozado en el aceite. La temperatura ideal hará que el rebozado burbujee y suba a la superficie con relativa rapidez, pero sin llegar a tostarse.

Vamos pasando los alimentos por la mezcla y los freímos hasta que el rebozado esté crujiente. Agregamos unos hilos de mezcla sobre los alimentos para incrementar la cantidad de rebozado que después disfrutaremos en cada bocado. Las tempuras no se doran demasiado sino que suelen ser bastante blanquecinas.

Retiramos sobre un papel absorbente para retirar el exceso de grasa y listo para servir.

A mi me gusta comerlas sin agregarles nada más, pero siempre podéis utilizar alguna salsa de vuestro gusto para acompañar la tempura.

Espero que os guste.